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Es triste condición de la humanidad, que más se unen los hombres para compartir los mismos odios que para compartir un mismo amor.
En el juego es muy importante saber perder; pero es mucho más importante saber hacer perder a los otros.
Siempre a favor de la dama han de estar los privilegios de la cortesía.
(1600-1681)
Si algunas mujeres se convenciesen de que la hermosura es el primer presente que la naturaleza les hace y el primero que les quita, no llevarían al estreno su idolatría personal.
El arte sin alma no es nada. El pensamiento es para la literatura lo que la luz para la pintura.
Las tinieblas inspiran ideas más sublimes que la luz.
Eureka!!
(Grito de júbilo de Arquímides, pues acababa de descubrir lo que se conocería como "Principio de Arquímides")
El amor es un guía ciego, y los que lo siguen se pierden con frecuencia.
El espíritu humano no tiene límites, se extiende a medida que el universo se despliega.
(1707-1788).
La fortuna nos sonríe, pero nunca llega a hacernos completamente felices. Nos concede un día de estío y nos trae a la vez los mosquitos.
Es fácil mostrarse amable con aquellos de los que uno está a punto de separarse para siempre.
Todo tiene su tiempo, y todo cuanto se hace debajo del sol tiene su hora. Hay tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de herir y tiempo de curar, tiempo de destruir y tiempo de edificar.
Los errores se producen con facilidad; los errores son inevitables. Pero no existe error tan grande como el de no proseguir.
(1809-1895)
Si un hermoso cuerpo no tiene una hermosa alma, parece más bien un ídolo que un cuerpo humano.
La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un isntrumento ciego de su propia destrucción.
(1783-1830)
Es más fuerte, si es vieja,
la verde encina;
más bello el sol parece
cuando declina;
y esto se infiere
porque ama uno la vida
cuando se muere.
Ya es hermoso y noble defender nuestros bienes, nuestro honor y nuestra religión a punta de espada. Pero más noble es defenderlos sin causar mal al enemigo.
(1869-1948)
Bella será una esperanza, pero es muy dulce un recuerdo.
La ilusión no es más ni menos que una agradable aberración de la esperanza.
Los celos son una falta de estima por la persona amada.
Y, en definitiva, ¿qué es una mentira? Nada más que la verdad enmascarada.
Cualquier tonto puede decir la verdad, pero un hombre ha de ser algo sensato para saber mentir bien.
La esperanza y la paciencia son dos soberanos remedios para todo, son el descanso más seguro y el más blando cojín sobre los cuales podemos reclinarnos en la adversidad.
(1577-1640)
El corazón tiene algo de místico, de poético, aunque mis colegas y yo lo definamos sencillamente como un músculo.
Cuanto más bueno es un hombre, tanto más dificilmente sospecha de la maldad de los demás.
De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos.
Señora, si es posible, está hecho; si es imposible, se hará.
(Respuesta del ministro de hacienda francés, Calonne, a una petición de la reina María Antonieta).
(1734-1802)
Tened en cuenta que, en general, mientras el hombre se tortura pensando cuáles serán las reacciones de la mujer amada, ella se tortura pensando cómo es que él tarda tanto en manifestarlas.
Alea iacta est (La suerte está echada)
(100-44 a.C.)
El arte de la guerra es el arte de destruir a los hombres, como la política es el arte de engañarlos.
(1717-1783)
Es casi un dios aquel que siempre obra con la razón, y jamás con la ira.
Sero te amavi, pulchritudo tam antigua et tam nova! (¡Tarde comencé a amarte, oh hermosura siempre antigua y siempre nueva!)
Haz lo necesario para lograr tu más ardiente deseo, y acabarás lográndolo.
(1770-1827)
Amar significa consagrarse sin esperar la menor recompensa; es vivir bajo otro sol con el terror de llegar a tocarlo.
Más le vale a un hombre tener la boca cerrada y que los demás le crean tonto que abrirla y que los demás se convenzan de que los es.
Todo el amor es triste, mas, triste y todo, es lo mejor que existe.
(1817-1901)
Nuestra vida terrena es solamente un pequeño trozo en el camino total de nuestra existencia.
Los dos linajes de personas más insoportables son: el de los hombres que se tienen por genios y el de las mujeres que se creen irresistibles.
La poesía es simplemente la más deliciosa y perfecta forma de expresión que las palabras humanas puedan alcanzar. Su ritmo y su cadencia elevados a una regularidad, a una seguridad y a una fuerza muy distinta del ritmo y de la cadencia que pueden penetrar a la prosa constituyen una parte de su perfección.
Hasta el nombre de paz es dulce, como la cosa en sí es provechosa; pero entre paz y la servidumbre hay mucha diferencia. Paz es libertad tranquila; la servidumbre es el peor de los males, que ha de rehuirse no sólo con la guerra, sino con el propio sacrificio de la vida.
No hay en la tierra criaturas divinas, pero hay algo divino en las criaturas: el afecto.
Un secreto del éxito puede ser dirigirse al corazón más que al oído; porque todo el mundo tiene corazón y no todo el mundo tiene oído.
Nadie sabría decir qué es el amor ni nadie explicar sobre qué se funda esta deliciosa fe de que un ser es creado para la felicidad de otro.
El amor es la eterna historia del juguete que los hombres creen recibir y del tesoro que las mujeres creen dar.
Un idioma que estuviese obligado a ajustarse a la grmática sería algo así como una naturaleza que estuviese obligada a ajustarse a la Historia natural.
Casi todos los hombres de la Antigüedad están de acuerdo en que el hombre no puede conocer nada, comprender nada ni saber nada; que nuestros sentidos son limitados; nuestra inteligencia, débil y la vida, demasiado corta.
(106-43 a.C.)
Los hombres son como los vinos: la edad agría a los malos y mejora a los buenos.
La belleza femenina, a los ojos de los hombres morigerados y de bien, resulta tanto más valiosa cuanto más la acompañan la pureza de costumbres, la bondad de corazón y la claridad de juicio.
Nada me duele, pero soy tan viejo que me da vergüenza decir que estoy bueno.
Nada es difícil para el que ama.
Nuestras pasiones y nuestras necesidades: he ahí nuestros verdaderos tiranos.
Por ello deberíamos ser siempre sencillos y virtuosos, aunque no fuese más que
por amor a la independencia.
Imaginar es crear. Lo de menos es ver las cosas fuera de nosotros; lo importante es sentirlas en nosotros. Lo que se ve puede perderse de vista; lo que se imagina se vive siempre para toda la vida, para toda la eternidad.
Cuando caiga la calumnia sobre tí, consuelate diciendo "No son los peores frutos los que pican las avispas".
El amor que razona es un niño que no vivirá; es demasiado inteligente.
La belleza en el cuerpo muchas veces es indicio de la hermosura del alma.
Cuando la realidad visible parece más bella que la imaginada es porque la miran ojos enamorados.
Cuando se escribe sobre las mujeres hay que mojar la pluma en el arco iris y secar las líneas con polvillo de alas de mariposa.
En este bajo mundo hay que apresurarse a tomar la felicidad que nos corresponde. No sabemos si en el más allá la encontraremos.
La esperanza es el sueño del hombre despierto.
Vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada.
Donde no puedo satisfacer la razón, me complace entregarme a la fantasía.
El que lucha con nosotros nos refuerza los nervios y perfecciona nuestra habilidad. El adversario no hace sino ayudarnos.
Un hombre bueno no sólo debe perdonar, sino también desear el bien a su enemigo, de igual manera que el árbol del sándalo, una vez fue abatido, baña con su perfume el hierro que lo hirió.
Yo (la fama) soy la que levanto de la sepultura al hombre, y con mi voz puedo tanto, que hago inmortal el nombre de los famosos que canto.
Los urbanistas hacen canales.
Los arqueros tiran flechas.
Los carpinteros trabajan la madera.
El modelo sabio se modela a sí mismo.
Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados.
El ejemplo es la escuela de la humanidad; la única escuela que puede instruirla.
Quejarse del tiempo en que se vive, murmurar de los actuales gobernantes, añorar el pasado y concebir absurdas esperanzas en el futuro son inclinaciones de la mayor parte de la humanidad.